Existen
muchas recomendaciones para criar de la mejor manera a nuestros hijos. Una de
las más importantes es la de ponerse a su altura cuando les hablamos. Cuando a un niño se le
habla sin agacharse, lo que el pequeño percibirá primero es la voz y no los
argumentos; que se le están dando órdenes sin esperar otra cosa que se
obedezcan, y no una sugerencia; que quien le habla no lo considera lo
suficientemente importante como para hablarle de igual a igual. Pero cuando en cambio buscamos la línea de su mirada, estamos transmitiéndole muchas cosas, entre ellas que nos preocupa que nos escuche, pero también que vea nuestros gestos y expresión corporal para que interprete correctamente nuestra intención.
Finalmente,
al acostumbrarnos a desarrollar esta actitud con los hijos, permitiremos que
ellos a su vez aprendan a respetar y considerar a los demás como iguales.
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